Editorial

18 razones por las que Post-Scriptum Una línea de Polvo. Arte y droga en América Latina (Santiago Rueda, <con>Tensión Editorial, 2018) es tan necesario ahora, en este país, precisamente

1- Porque parece de esas obras de arte de antes, de las que marcaban a sus autores un derrotero por años: con este trabajo, Santiago Rueda ha organizado exposiciones, lidiado enemigos ideológicos, gestionado recursos en modo multinivel, aplicado a convocatorias públicas y sido rechazado (en esta, la patria de Álvaro Uribe Vélez) durante casi una década.

2- Por redundar en la biografía del proyecto dentro del mismo libro. Muchas veces, esas infidencias sólo las conocen fans y amigos íntimos, convirtiéndose con el paso del tiempo en núcleo de resentimientos que siempre deben verbalizarse.

3- Porque amplía la curaduría que se anuncia en Una línea de polvo, complementando la mirada que dirigiera su autor en 2008 a un campo artístico específico, con el necesario enfoque hemisférico.

4- Porque para cualquier teórico, crítico e historiador del arte que desee trabajar este tema (en un futuro muy, muy, muy lejano), es la única metodología sostenida que se ha hecho pública hasta el momento a nivel local.

5- Por evitar poner este ejercicio de análisis a disposición de la nunca superada sicaresca noventera.

6- Por evitar poner este ejercicio de análisis a disposición del nunca superado chiste privado fácil sobre el consumo noventero.

7- Por evitar poner este ejercicio de análisis a disposición de revisiones semi-autobiográficas dosmileras.

8- Por revisar los efectos de ese mercado sobre enormes capas de población lumpenizada, o en vías de lumpenización.

9- Por incluir en esta versión proyectos cuya finalidad no sólo apunta a la elaboración de objetos-fetiche o procesos-vindicación, sino a formas de intervención directa en problemáticas derivadas de la persecución al consumidor.

10- Por permitir la presentación in-extenso de El arte político paga lo necesario, saga donde el artista bogotano Edwin Sánchez narra el intento de instrumentalización de su conocimiento del conflicto colombiano, por parte de la artista-paracaidista cubana Tania Bruguera.

11- Por darle la palabra a los artistas responsables de varias de las obras seleccionadas para esta versión.

12- Por recordarnos que, mal que nos pese, “colombianización” es el término más adecuado para definir el trayecto histórico que comenzó en Bogotá, la noche del 30 de abril de 1984.

13- Por insistir que, mal que nos pese, la economía de varios sectores productivos y financieros de la patria de Álvaro Uribe Vélez está altamente “colombianizada”.

14- Por insistir que, mal que nos pese, la cultura de la patria de Álvaro Uribe Vélez está encantada con su “colombianización” en series y música popular.

15- Por insistir que, mal que nos pese, a la patria de Álvaro Uribe Vélez le fascinan los efectos “colombianizadores” de la Guerra contra las drogas.

16- Por insistir que, mal que nos pese, los héroes de mayor recordación en la patria de Álvaro Uribe Vélez son resultado de la “colombianización”.

17- Por obsequiarnos la reimpresión del célebre “En portada de Time: The Colombian Connection”, artículo que firmara el, en ese entonces, expresidente Alberto Lleras Camargo en El Tiempo, el 28 de enero de 1979. Esta nota fue, para muchos, la primera vez que se enteraban sobre esa economía dentro de la, ahora, patria de Álvaro Uribe Vélez.

18- Por obsequiarnos un fragmento de “El Cuevas de Casa Medina”, de Fernando Salamanca, un periodista que se ha convertido en el más comprometido estudioso –nótese el lapsus academiae, de la relación arte-narcotráfico dentro del campo de la historia del arte de la patria de Álvaro Uribe Vélez.

Guillermo Vanegas
En 2010 fundó Reemplaz0, donde realiza curadurías históricas y de arte contemporáneo. Fue curador de los 13 Salones Regionales de Artistas y del 44 Salón Nacional de Artistas. Trabajó en la Oficina de curaduría del Museo Nacional de Colombia y la Gerencia de artes de la Fundación Gilberto Alzate Avendaño. Recibió la Beca de investigación monográfica del Ministerio de Cultura de Colombia en 2015, el Premio Internacional de Crítica de Arte de la revista Lápiz en 2005 y Premio de Ensayo Crítico, otorgado por el I. D. C. T, ese mismo año. Desde 2007 se desempeña como profesor en varias universidades bogotanas. A partir de 2016 coordina la sala de exposiciones ASAB.
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