Regina José Galindo y su libro Telarañas

Hace un año llegó a mis manos el libro de Regina José Galindo: Telarañas. Una pequeña antología de poemas escritos por la artista entre 1999 y 2014. Cabe decir que Regina es mejor conocida por su trabajo de performance que por su trabajo escrito; sin embargo, la poesía ha sido su primer motor de expresión desde la juventud, y el lenguaje que vuelve tangibles sus propias ideas. Regina es de la Ciudad de Guatemala, una ciudad que corroe a quienes la habitan entre la oscuridad de la corrupción, el crimen organizado y la violencia sexual y que, a su vez, sobrevive en quienes la cargan encima como una adicción o una enfermedad incurable.

Al leer el libro me absorbieron sentimientos de amor, frustración, rabia y placer. Regina es capaz, a través de sus palabras, de actuar como un catalizador de la cotidianidad, sobre todo de hablarle frontalmente a las mujeres que viven su día a día a través de la supervivencia de las sociedades hostiles y patriarcales. Este libro es una pieza de sanación, infalible, para mujeres del tercer mundo. “Tercer mundo”, expresión usada acá desde la nueva apropiación, de quienes asumen la marginalidad, como arma de resiliencia y aprendizaje. La artista dibuja la poesía sobre el cuerpo de las mujeres que han tenido que sobrevivir no solo a un sistema de opresión basado en clase y raza, sino a un patriarcado institucional heredado de las prácticas coloniales de evangelización.

Regina re-escribe los estereotipos de las mujeres de Guatemala y los de-construye desde el empoderamiento, rechazando las connotaciones paternalistas que globalmente han dirigido las miradas hacia las mujeres de color y del tercer mundo situándolas en la lástima, la deshumanización y la caridad. Porque las mujeres en Guatemala, en México, en Colombia, en Chile, en Brasil y en todo el espectro Latino y del Caribe, han escrito su historia desde la oralidad y la poesía y también desde su resistencia histórica que es la praxis. Desde ahí nace su resistencia: de ser las entidades más oprimidas de los pueblos oprimidos. Para seguir esta tradición, Regina, desde la ternura de un poema, golpea más fuerte que la bala que nos mata simplemente, por ser mujeres, en el tercer mundo.

El libro está divido en siete partes, de las cuáles comparto algunas frases significativas:

I

… A lo lejos un perro adivina mi presencia

pero no ladra

II

…Quiero ser la madre imperfecta de tu hija perfecta

III

Llorar por amor es la excusa

IV

Cada dosis será una bala…

y con un poco de suerte, te veré morir

V

Voy a morir ahogada

tantas lágrimas

VI

prefiero mi infierno

mi país de demonios

de mentes perversas

y de gente mala

VII

Soy vicio abandonado

Edna Sandoval
1990, Guatemala. Vive y trabaja en Los Angeles, California.
Edna nace en la Ciudad Guatemala en el seno de una familia pobre de la urbe. Con un padre artesano y una madre que se dedicaría a labor de cuidar de la casa, Edna se formaría en el ambiente de la post-guerra en Guatemala. Su contacto con el centro urbano lleno de comercio clandestino, criminalidad común y represión política fortalecería su interés por el reencuentro de la memoria histórica que comenzaría localmente a través de la formación autodidacta, insertándose en el circuito intelectual guatemalteco y luego, al emigrar a Estados Unidos escapando de la violencia, lo trasladaría a la academia formal. Comienza su vida artística en Guatemala y luego dirige su interés al activismo social y de equidad de género. Este privilegio forma en ella una amalgama que la lleva desarrollar su pensamiento crítico con el análisis estético. Actualmente se forma en Estudios Latinoamericanos y Ciencias Políticas Globales en donde ha creado un modelo de formación institucional bilingüe (español/inglés)
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