“La dimensión conceptual de sus trabajos, que está ligada a una definición filosófica de la realidad, siempre me convenció y me fascinó”

Entrevista a Pascal Beausse, curador de la exposición Y he aquí la luz *

La exposición destaca por el volumen de sus obras. Por contraste, lleva a pensar en la inclinación de la amplia mayoría de artistas colombianos menores de 50 años por trabajar en espacios domésticos y jamás exigir lugares amplios de exhibición (habiéndose especializado en el dibujo mini o las artes de postproducción (con nulos presupuestos de producción)). Así, esta entrevista busca comprender la dificultad de realizar un proyecto de esta envergadura teniendo en cuenta dos condiciones: hace parte de un mediatizado evento de diplomacia cultural (del que nunca sobra conocer algunas de las dimensiones del diálogo organización-curaduría); y depende del trabajo de dos organizaciones altamente profesionalizadas (del que nunca sobra conocer la mutua traducción a que sometieron sus protocolos).

Gaceta de Reemplaz0 agradece la colaboración de Julien Petit, sin la cual no hubiera sido posible su realización.

Hay un contexto de trabajo en el que se desenvuelve esta muestra. Integra un programa más amplio que, para el caso colombiano, cuenta con la intervención de varios agentes encargados de su coordinación. En este sentido, ¿cómo se dio su diálogo con estas personas?

Esta exposición fue ideada en el marco del Año Colombia-Francia, y se realizó trabajando muy de cerca con las personas encargadas de su coordinación. Después de un primer viaje que hicimos a Bogotá para tener un primer acercamiento, el Museo del Banco de la República invitó al CNAP (Centro Nacional de Artes plásticas de Francia) a presentar en sus muros una exposición sobre la escena del arte francesa, gracias a que esta entidad tiene la vocación de trabajar alrededor de la vitalidad de la escena artística francesa en el campo de las artes visuales, así como de asegurar la gestión del patrimonio contemporáneo nacional, garantizar su presentación pública y soportar la creación de sus diferentes formas de expresión (pintura, performance, escultura, fotografía, instalación, video, multimedia, artes gráficas, diseño y diseño gráfico).

De esta forma, la muestra le fue confiada a Pascal Beausse, curador de colecciones fotográficas del CNAP, pero el trabajo en general se hizo en colaboración estrecha con Julien Petit y el Museo del Banco de la República.

¿De qué manera se planteó  el proceso de diálogo con Julien Petit ?

Consolidamos un equipo muy eficaz con Marc Sánchez y Julien Petit durante la preparación y montaje de la exposición. Trabajamos en contacto permanente. Algo que nos permitió establecer cierta continuidad de trabajo, tan necesaria para un proyecto de semejante magnitud, fue la diferencia horaria entre los dos países. Así mismo, el empleo de una lengua común permitió de igual manera eficacia y diálogo y Julien Petit fue un puente eficaz con los equipos del Museo.

Respecto a la producción de la muestra ¿ésta se envió desde el Centre National des Arts Plastiques con su guión museográfico ya adaptado para la arquitectura del Museo de Arte del Banco o hubo necesidad de realizar modificaciones in situ? ¿Con qué obras y qué tipo de modificaciones?

El espacio de la exposición es un espacio único, cosa que nos permitió idear la muestra con Maxime Dreiski, un joven arquitecto francés, y construir un recorrido que permitiera hacer una lectura del mismo. La idea fue crear para cada obra un espacio autónomo. Tuvimos que seguir protocolos muy precisos para muchas de las obras, pero eso no fue problema gracias a la estructura del Museo y a la posibilidad de construir diferentes salas con dimensiones y espacialidad específicas para una de ellas.

¿Qué obra fue la que representó más problemas durante el proceso de montaje y luego de la apertura de la exposición?

En vista de la complejidad de muchas de las obras, necesitamos muchas veces que el artista estuviera presente. Pero considero que la obra de Wang Du fue un ejemplo de esto: nos acompañó en el montaje y en la inauguración de su muestra Défilé pues al final de su instalación hay un acto que realiza cuando cubre su obra, en la que desaparece las imágenes de las esculturas.

En relación con el eje conceptual de la muestra, si bien se dice que hubo dos criterios para orientar la selección de las obras presentes (la interacción entre medios –cine-otras artes- y los encuentros de la ficción con lo real), ¿es posible pensar en otros para adaptar la curaduría que se presentó en Bogotá?

Realizar una exposición alrededor de esa idea consiste en juntar obras que sean a la vez independientes y complementarias. Los parámetros que conllevan a seleccionarlas son muchos. Primero que todo, queríamos presentar —pensando siempre en la invitación del Museo— una idea sobre la escena artística en Francia. Tomé la decisión de poner estos artistas teniendo en cuenta un encadenamiento generacional, porque Ange Leccia y Jean-Luc Vilmouth —grandes personalidades de los años 80— conformaron en la Escuela de Arte de Grenoble a la generación de Dominique González Foster, Philippe Parreno y Pierre Joseph.

¿Estos artistas transmitieron su arte fuera de la escuela a través de asistentes, de la firma de las obras o del taller dictado a generaciones siguientes de Christelle Lheureux en Louidgi Beltrame?

En esta generación hay muchos artistas como Ziad Antar que fueron residentes en Pavillon, un programa experimental ideado por Ange Leccia en el Palais de Tokyo.

En la muestra entonces, era necesario evidenciar la estrategia de alianza que llevó a estos artistas a construir colectivos o dúos artísticos puntuales, como González y Leccia. Más allá de los puentes entre estas generaciones, hay un intercambio de intereses entre estos artistas respecto a la redefinición de la imagen en la cultura contemporánea. Gracias a sus intuiciones teóricas —que los llevaron a utilizar un lenguaje plástico muy innovador— estos artistas contribuyeron en mucho a redefinir el estatus y funcionamiento de las obras en la escena mundial, más específicamente en términos de temporalidad.

Por otro lado, ¿la muestra pensó de algún modo en su contexto de recepción? ¿De qué manera?

En los viajes que hice para preparar la exposición, visité talleres donde pude conocer muchos actores de la escena artística colombiana. Siempre me ha interesado esta escena por su dimensión intelectual, su compromiso político y su fuerte presencia en la fotografía, el video y el cine en las prácticas artísticas.

La dimensión conceptual de sus trabajos, que está ligada a una definición filosófica de la realidad, siempre me convenció y me fascinó. Es sobre esa idea —de la fuerza de esta escena artística— que quise producir un camino, si se me permite, “derrideano” sobre ella y para su público. Hacer una exposición de tu propio país en un lugar del mundo tan lejano geográfica y culturalmente, consiste en crear puentes de pensamiento y buscar la manera en la que se compartan las ideas.

* Traducción del francés: María Rivas Serrano

Guillermo Vanegas
En 2010 fundó Reemplaz0, donde realiza curadurías históricas y de arte contemporáneo. Fue curador de los 13 Salones Regionales de Artistas y del 44 Salón Nacional de Artistas. Trabajó en la Oficina de curaduría del Museo Nacional de Colombia y la Gerencia de artes de la Fundación Gilberto Alzate Avendaño. Recibió la Beca de investigación monográfica del Ministerio de Cultura de Colombia en 2015, el Premio Internacional de Crítica de Arte de la revista Lápiz en 2005 y Premio de Ensayo Crítico, otorgado por el I. D. C. T, ese mismo año. Desde 2007 se desempeña como profesor en varias universidades bogotanas. A partir de 2016 coordina la sala de exposiciones ASAB.
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