Alargar la vida

La primera vez que escuché el nombre del tipo fue de un amigo que me hacía un chiste sobre El Viaje Vertical porque yo lo tenía seco ya hablándole del horizonte y del mar. Eso fue hace muy poco realmente, ¿hace tres años?, hace muy poco. Tiempo después, hoy, estoy frente a una de sus novelasi cuya contraportada inicia con un comentario de José Carlos Llop, un periodista –como Vila-Matas- del Diario de Mallorca:

Vila-Matas alarga la vida.”

Suena muy bien. Uno creería eso antes de leer la novela. Después habría un buen porcentaje de duda. Pero luego de escuchar hablar a Enrique, el que se crea eso no escuchó bien. ¿Podría ser un halago decirle que su literatura prolonga la vida? ¿Para qué quiere uno prolongar su vida?

El quince de mayo Enrique estuvo en el auditorio Leon de Greiff, conversando con Victor Viviescas (no estoy segura de que eso haya ocurrido realmente, pues para conversar se necesitan dos y, aunque Victor hizo un par de intervenciones, lo que dijo fue pertinente solo en función de que Enrique encontrara la tangente y no hablara de ello). Esa visita, en el marco de la FILBO 2017, inició con la lectura de un cuento escrito por él y publicado en el ’91: El arte de desaparecer. Desde la primera palabra que pronunció después del saludo (un “bueno” corto y tímido: le encanta su timidez pero la interpreta con mucha franqueza, muy bien representada; se ha forjado ya un personaje para él mismo) toda la conferencia se enmarcó en la desaparición. La pongo en cursiva porque durante la charla se instaló como recién llegada, como una palabra fundamentalmente extranjera. Lea el cuento (lo puede encontrar aquí), va a ver que está dirigido a la desaparición del autor, de él mismo, que es la primera dimensión para reconocer en su conferencia-conversatorio.

La novela a la que me enfrento hoy nuevamente, después de leída ya dos veces, tras la cual alguien asegura que Vila-Matas prolonga la vida, cuenta la existencia de una sociedad secreta de artistas cuya obra cabe toda en un maletín, de lo que se desprenden una serie de excentricidades sistemáticas que son parte de un juego para introducir sentido al mundo. Esa es la literatura de Vila-Matas: un juego para dar sentido al mundo, lo cual es primordialmente falto de sentido. Con eso se entendería que el autor es un tipo excéntrico también, ruidoso, espectacular, pero con el juego viene el silencio. Y así es el Enrique-personaje que habló en el León, se siente que carga a cuestas un silencio por el que ha decidido optar, un silencio que se quiebra fundamentalmente con su obra, en la que él se manifiesta sin importarle manifestarse. Una obra que pertenece a la ironía, a la inteligencia y al movimiento, que se aleja cada vez más de lo solemne y estática que ha sido la literatura. Algunos amigos profesionales de las letras mencionan la irreverencia del Vila-Matas autor (un rol que es importantísimo para los ellos y que a Enrique poco parece importarle) en relación con la literatura universal; pero lo que yo veo no es una irreverencia sino un tributo a la cantidad de poetas, escritores, artistas, etc., cuyas obras sobreviven en la suya. Por su puesto, nada de eso dijo en la conferencia, a lo que quiero llegar es a que desde esa novela, que fue una obra que lo posicionó en la literatura latinoamericana (a pesar de ser español) como un referente, ha hecho lo mismo una y otra vez, de modos distintos: insistir en una búsqueda incansable de métodos para desaparecer a través del material que casualmente fue entregado a él: la escritura.

Desaparecer muriéndose, desaparecer en el anonimato, desaparecer en alter-egos, desaparecer yéndose, desaparecer no publicando, desaparecer cambiando de nombre, desaparecer por un pseudónimo, desaparecer con máscaras, dispersarse en las desapariciones de cientos de personajes. Lo siento Enrique, pero la desaparición no es una posibilidad ya para ti. Estás más que sepultado en la memoria de una historia viciosa que ama a los ídolos como tú. ¿Crees que vas a poder desaparecer cuando tanta gente está estudiándote, leyéndote, nombrándote, escribiendo sobre ti, citándote, repitiéndote?

Es una paradoja que un escritor escriba para desaparecer; que un escritor se vuelva famoso mientras su búsqueda es esencialmente la desaparición; que un escritor vivo siga escribiendo para ver si logra encontrar algo que le desaparezca; que un escritor aparezca ante un público y diga que la gran intención que moviliza todo el sonido que ha hecho, es el hallazgo del silencio difícil de la desaparición. Y justo por eso, por ser una paradoja inverosímil, poco creíble, falta de sentido, inconsecuente, justo por eso es que vale la pena leer a Enrique y, también, justo por esa paradoja es impensable que la literatura de Vila-Matas alargue la vida. La acorta porque proveer al mundo de sentido no es algo que ocurra en juego larguísimo.

No se quede con este solo texto, que sí puede llegar a prolongar su vida y que solo es una contribución a que Enrique no desaparezca. Léalo en silencio.

i La novela a la que me refiero es Historia abreviada de la literatura portátil. Editada por Penguin Random House en el 2015.

Laura Escobar
Soy Maestra en Artes Plásticas de la UJTL y estoy a la mitad de la maestría en Escrituras Creativas en la UNAL. He sido investigadora, escritora y productora de varios procesos creativos como Máquina de Camilo Leyva y La catástrofe del presente de Claudia Salamanca. Soy docente de artes plásticas y de lecto-escritura intermitentemente en algunas universidades de Bogotá y en algunas instituciones privadas y distritales. He participado en varias exposiciones colectivas y actualmente estoy escribiendo mi tesis de maestría y trabajando en vinculación no contractual con la UNAL.
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